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La colaboración con este Hospital ha sido facilísima, porque desde el Dr. Jesús María Hernández, perteneciente al equipo médico-investigador que ganó la II Beca Paula Estévez de investigación frente a la leucemia infantil, pasando por todos y cada uno de los doctores de ese Servicio, la atención ha sido exquisita.
Y así, minutos antes de la hora pactada, los pasillos eran ya un hervidero de padres venidos no sólo de Salamanca, sino de Zamora, de Ávila, que se encontraban allí después de meses sin haberse visto, pero todos con una historia común: la de sus hijos con la misma enfermedad.
Los niños trataban de adivinar qué ocurría exactamente, si de verdad estaban allí los Reyes Magos, y cuando se abrió la puerta de la sala y pudieron entrar, se empezaron a quedar sin palabras al ver que efectivamente, sentados en sus tronos estaban Gaspar y Melchor...Sí, efectivamente, falta uno, como también preguntaron los niños, pero ya le dijeron los otros dos Reyes, que es que Baltasar estaba un poco mayor para trepar y se había quedado abajo con los camellos...
Los Reyes Magos estuvieron increíbles, desbordaron gracia, cariño, chispa, ayudados por dos pajes reales que tenían un asombroso parecido a Fernando Álamo y Ángel A. Pastrana. Allí estuvieron repartiendo vuestros regalos, sí, los que generosamente todos los que estáis cerca de estos clubes donáis con todo vuestro cariño, y sin el cual, esta acción sería imposible...
Al finalizar la entrega de juguetes y regalos, los niños también pudieron disfrutar de unas pastas y unos batidos, y los padres pudieron recomponer sus caritas, que en algún caso reflejaba una profunda emoción...
Después charlamos un rato con los doctores, encantadores todos ellos, con los compañeros de los clubes de Salamanca, a los que damos las gracias más sentidas posibles, porque en cuanto les comentamos la idea de unirse les faltó tiempo para estar allí, y más tarde regresamos a Valladolid, eso sí, no sin antes hacer una parada con sus Majestades en un domicilio particular, donde una madre está pasando su calvario particular con una pequeña de cinco años también malita desde no hace muchos meses...
Cuando esta niña vio desde el umbral a Gaspar, os puedo asegurar que soltó un chillido de emoción, de ilusión,...de alegría...que cuando salimos para llevar a sus Majestades a otros lugares, no pudimos por menos que pensar que cambiaríamos cualquier marca en una de nuestras carreras por eso, por ver a los pequeños disfrutar como sólo ellos saben hacerlo... |